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Bob Odenkirk: la historia del actor del momento
Cómo llegó al papel de su vida el protagonista de Better Call Saul y máximo candidato a ganar el próximo Emmy a mejor actor en una serie dramática

Ancla Saul

Septiembre 2022

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Nobody fue un éxito en taquilla y tendrá segunda parte. Foto: Cine Premiere

Para muchos fanáticos y expertos, Vince Gilligan y Peter Gould crearon con Breaking Bad (2008-2013) la mejor serie de televisión de la historia. Un drama sobre un profesor de química que, luego de enterarse que padece cáncer de pulmón, entra en el negocio del narcotráfico, con el objetivo de dejarle dinero a su familia cuando la enfermedad lo consuma. Al terminar este show, que tuvo cinco temporadas, la idea de una precuela sobre el personaje Saul Goodman, un abogado muy peculiar, gustaba. Pero jamás se llegó a siquiera imaginar que esa historia iba a estar al nivel de su antecesora, o que iba a ser mejor aún.

 

Nació entonces Jimmy McGill, el verdadero nombre del protagonista, aunque la serie que finalizó este año se llamó Better Call Saul (2015-2022), en honor a su alias. Y con él nació Kim Wexler (Rhea Seehorn), una abogada honorable (todo lo contrario a los que nos habían mostrado de Saul), quien poco a poco se fue adueñando de la ficción, al punto de que la historia se fue centrando en ambos casi por igual. 

 

En el clímax del éxito, la vida tenía un capítulo amargo para él: durante la grabación del octavo episodio de la última temporada, Odenkirk sufrió un infarto que le detuvo el corazón por 18 minutos. Un desfibrilador que se encontraba en el set lo revivió. Tuvieron que romperle las costillas para salvarlo, y el rodaje se detuvo por seis semanas, por lo que su estreno también se vio dilatado. 

 

El actor apareció por primera vez en este universo cinematográfico en el octavo capítulo de la segunda temporada de Breaking Bad, obteniendo así su primer gran papel a sus 47 años. Se convirtió a lo largo de las temporadas en un notable actor dramático, y con ello, en uno de los actores del momento en Hollywood. Su increíble desempeño estuvo acompañado de un excelente arco de personaje, algo que no hubiese sido posible sin Gilligan y Gould

Nació el 22 de octubre de 1962 en Illinois, Estados Unidos. Antes de convertirse, ante los ojos del mundo, en el abogado más popular de la TV, ya llevaba 20 años como comediante, guionista, actor, productor y director. Su pasión por la comedia comenzó desde niño gracias a la serie británica Monty Python's Flying Circus, emitida desde 1969 hasta 1974. Años más tarde, y después de experiencia en radios locales, se mudó a Chicago buscando instaurarse como actor de improvisación y aportar en los guiones. Gracias a las colaboraciones que hizo, a los 25 años consiguió ser guionista del show Saturday Night Live, donde permaneció cuatro años. 

 

A comienzo de los noventa, decide abandonar el programa para abocarse totalmente a la actuación. Y si bien consigue algunos papeles secundarios, la realidad es que su trabajo como escritor se valoraba más. Incluso llegó a crear su propia serie de comedia junto a David Cross, titulada Mr. Show (1995-1998) y emitida por HBO. Los años pasaron con trabajos de bajo presupuesto, pero en cantidad. Dirigió dos películas de poco éxito, e incluso llegó a audicionar para ser Michael Scott en The Office (2005-2013), pero el papel se lo llevó Steve Carrell. 


En 2009, Bob recibe la llamada más importante de su carrera profesional: Gilligan, que conocía a Odenkirk por ser fánatico de Mr. Show, estaba al teléfono. Le ofrecía un papel  como abogado en su serie, que para entonces había debutado hace un año y con buenas críticas en la pantalla chica, pero sin éxito rotundo. Odenkirk dudó al principio, pero terminó seducido por la propuesta. Mientras volaba hacia Albuquerque, donde se desarrolla la historia, para comenzar el rodaje de los únicos tres capítulos en los que se pensaba que iba a aparecer, alquiló un DVD con la primera temporada. Fue allí que lo invadió la incertidumbre sobre el desempeño que podía dar, ya que no se trataba de un show de comedia. Sin embargo, todos quedaron encantados con su actuación y se volvió un actor permanente e importante para la trama.

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Desde aquellas dudas de aquel pequeño comediante y guionista antes de grabar sus primeras escenas como actor serio, al Bob Odenkirk que vemos hoy, completamente consagrado y máximo candidato a ganar el premio a mejor actor dramático más importante de la televisión, siendo además su quinta nominación para la estatuilla, pasaron ya 13 años. Su éxito es tal que por primera vez en su vida protagonizó una película exitosa y de suspenso/acción: Nobody (2021), escrita por Derek Kolstkad, creador de John Wick, y que tendrá una secuela. Y desde AMC, la cadena de Breaking Bad y Better Call Saul, ya informaron que participará de otro proyecto protagónico con un spot luego del final de la serie: “Saul se fue, pero Bob no se irá a ningún lado”.

Antonio Nieves

Agosto 2021

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Entrevista a David Peralta: Leyenda de los Murcielagos
El futbolista cuenta sus experiencias en sus más de 10 años en la selección argentina de fútbol para ciegos

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David Peralta es un histórico futbolista de Los Murciélagos, la Selección Argentina de Fútbol para Ciegos. Ganó la medalla de bronce en los Juegos Paralímpicos de Río 2016, el diploma olímpico en Londres2012 y el campeonato mundial en los Juegos Mundiales IBSA para Ciegos de Corea del Sur 2015.  Su historia ligada al deporte es enorme y en iSEC POST te la contamos.

Nació un 19 de agosto de 1981 y desde entonces es un apasionado del fútbol y el deporte, pero a los cinco años sufrió un grave accidente donde perdió la vista total de un ojo y casi la totalidad del otro, hasta los 12 años en los que definitivamente perdió la vista. Sin embargo siguió jugando, cómo pudo, en los parques y calles de su pueblo natal, Comandante Luis Piedrabuena, de la provincia de Santa Cruz. 

-¿Cómo vivías el fútbol antes del accidente, y como lo viviste después? 

-A los 5 años, donde perdí un ojo y el otro ojo me quedo con un restito de visión muy chiquito, la verdad  no veía mucho la pelota , solo cuando la tenía a dos metros, entonces podía jugar muy poco. Después ,cuando quedé ciego total, me seguía gustando, pero eran los años 90' y no era como ahora que googleas cualquier cosa y encontrás la solución. Yo para jugar metía la pelota en una bolsa de nylon así hacía ruido, un par de patadas y la bolsa se rompía así que le usaba todas las bolsas de basura a mi mamá, ja ja. 

Curiosamente, su llegada al fútbol nacional fue tardía, antes tenía que demostrar su talento en otro deporte: el paraecuestre. Empezó haciendo equitación en Puerto Santa Cruz, a tan solo unos kilómetros de su pueblo, y en 2003, cuando vivía en la Capital Federal, conoce a Natalia Falbo, quien fue una entrenadora "muy importante" en su vida: "Me enseñó el aprendizaje del entrenamiento de alto rendimiento, el cuidarse, el hacerlo con responsabilidad y disciplina, y eso después lo traslade al fútbol", cuenta Peralta.  

Participó en el Parapanamericano 2003 de Mar del Plata siendo miembro  del equipo de paraecuestre nacional, y en 2008 estuvo cerca de disputar sus primeros Juegos Paralímpicos: "Ahí tengo una desazón, en ese año tenía la marca para ir a Beijing, Argentina tenía una sola plaza, éramos dos jinetes que teníamos la marca, y el otro jinete, que tenía mejor marca que yo, no pudo viajar. Tuvo un problema o algo por el estilo y nunca me avisaron. Cuando me enteré, ya había pasado el tiempo de pedir el cambio de plaza, por una cuestión administrativa me quedé sin esos juegos, que era mi sueño". Detalla David en lo que fue su primera experiencia como deportista de élite. 

Las vueltas de la vida lo llevaron a que, en ese mismo año, participe en un entrenamiento de Los Murciélagos, al que asistió por mera "curiosidad", y donde le explicaron que la pelota "más o menos se lleva así, pie a pie", ya que era su primera experiencia con un balón sonoro. "Yo estaba re contento, nunca había jugado con una 'bocha'  así, ni las conocía", expresa el deportista, y explica lo que lo llevó a destacarse en aquella primera experiencia: "Fue por haber crecido en un pueblo chico, con un montón de espacio y una familia que me dio mucha contención y siempre me impulso a hacer de todo, a no tenerle miedo a nada, me incentivaban para que ande en bicicleta, para que haga cualquier cosa, mis viejos en eso han sido unos fenómenos. Entonces ya tenía una orientación y una movilidad adquirida de toda una vida de haber hecho mucho deporte y cosas al aire libre, lo que me facilitó con mis pares ciegos para tener un buen desempeño". 

Fue así que empieza a entrenar regularmente en el club del Instituto Román Rosell, un centro nacional para la rehabilitación de personas ciegas, en San Isidro. Y allí conoce a Martin Delmonte, profesor de fútbol en la escuela del centro y  quien tenía el proyecto de ser el técnico de la selección al año siguiente. David, que ya era una persona grande, entendió que era su única para meterse de lleno en el fútbol: "Entrené un montón, mejoré un montón. Me acuerdo que a veces llegaba a casa después de un entrenamiento y tenía que practicar un gesto técnico o algo y me iba con la pelota a la terraza a seguir practicando. Le puse mucho de mi y logré quedarme un montón de años". 

-Lo que son las vueltas de la vida, por ahí si ibas a  Beijing no terminabas jugando al fútbol...

 -¡Tal vez! Viste, eso no lo sabes nunca, ja. Por eso digo que uno tiene que atreverse a soñar y trabajar para lograr los sueños, porque la sorpresa la tenés a la vuelta de tu casa o en la esquina. Hay que poner lo mejor de uno y el resto se va dando solo.

Participó de todo el ciclo olímpico hasta Londres 2012, donde se quedaron muy cerca de la medalla: "Hicimos un gran torneo en Londres pero tuvimos una mala suerte tremenda, palos, tiros que no entran...y perdimos dos definiciones por penales. Nos volvimos sin nada a Argentina, y eso también nos aminoraba el tema de las ayudas económicas".  En esta clase de deportes, se debe revalidar la categoría en JJPP y mundiales cada dos años para que no se pierdan las becas del Estado. Sin embargo, en 2014 lograron un  subcampeonato del mundo y en 2015  los juegos mundiales y pudieron recuperar ese apoyo. 

-¿Qué se siente ser medallista olímpico?

--Guau… medallista olímpico, yo creo que es algo que cambió mi vida. Lo comparo con la gente que anhela escalar el Everest y logra hacer cima. Es una meta que lleva un montón de trabajo, un montón de años y cuando lo logras, yo en mi caso me sentí super realizado. Siento que deportivamente ya no me debo más nada, que todo lo que vino después fue un regalo, qie logré algo re importante en la vida y que entré a los libros de la historia representando a mi país, porque uno es medallista olímpico pero la medalla es para el país….  Además nuestra medalla de bronce en Río tuvo un sabor de revancha enorme porque en Londres salimos cuartos y se nos escapó esa medalla habiendo merecido un montón… el fútbol tiene la particularidad de que el equipo que mejor juega no es siempre el que gana"

Una de las cosas más sorprendentes para los deportistas que compiten tanto en los Juegos Olímpicos como en los Paralímpicos, son las Villas Olímpicas. Y el santacruceño no es menos: "La magia que tiene una villa olímpica es impresionante. Te cruzas todo el tiempo gente de todo el mundo, se hace mucho el jueguito de cambiar pines con la gente, tengo las acreditaciones en casa con 40 pines de distintos países", recuerda David mientras explica cómo funcionan los comedores. Suelen ser carpas de "300 metros por 100 metros", con comidas de todo el mundo y con disponibilidad las 24 horas. Incluso hay un McDonald's, aunque claro, en plena competencia los atletas siguen una rigurosa  alimentación: "Lógicamente estas compitiendo y estas con una dieta, pero termina un deporte y la cola se hace interminable, están todos comiendo hamburguesas", detalla entre risas el campeón mundial. 

-Imagino que cuando volviste al pueblo con la medalla colgada en cuello habrá sido una fiesta...

 -Si, si. Yo siempre sentí mucho el apoyo de la gente de Piedrabuena, de hecho cuando salimos campeones del mundo en Seúl 2015 la gente hizo una caravana, me esperó en el puente. Y después de la medalla de Río le pusieron mi nombre a un complejo deportivo donde entreno todos los días, una canchita de fútbol 5 para entrenar, y se presta para nuestro deporte porque nuestro deporte no tiene laterales, es vallado, la pelota no se va afuera, entonces me permite entrenar perfecto esa cancha y le pusieron mi nombre, ese es el regalo que me hicieron en reconocimiento a la medalla olímpica.

Este mes, Argentina ganó el Grand Prix de Japón por tercera edición consecutiva, es un torneo amistoso que este año sirvió cómo preparación para Tokio 2020. 

-¿La Selección Argentina está en proceso de renovación?  Ya que estuviste preseleccionado para el Grand Prix pero finalmente no integraste el plantel.

-Yo tengo 39 años y estoy en el atardecer de mi carrera, y los chicos nuevos de 18, 19 como Nachito Oviedo y Jesús Merlo están en el amanecer de su carrera, yo si bien en la cancha no siento diferencia es verdad que a la hora de invertir tiempo los chicos tienen mucho más para dar y no están ni en el techo de su carrera deportiva. Tenemos una base de experiencia que son generalmente los titulares con Federico Accardi, Ángel Deldo, Coki Padilla y Maximiliano Espinillo, que es un poco la columna y la base del equipo y los 4 suplentes que van tienen que empezar a tener minutos y rodaje en el plano internacional, donde las presiones y el ritmo de juego son otros y tienen que sumar experiencia los jóvenes.

El desarrollo nacional del fútbol para ciegos está en pleno crecimiento, cuando el medallista paralímpico entró a la Selección, alrededor de "cuatro titulares y dos suplentes" tenían nivel internacional y el resto estaba "muy lejos". Hoy en día, gracias a los recambios y a las escuelitas de fútbol para niños, la nómina es más amplia. "Por ejemplo en el caso de Nacho Oviedo y Jesús Merlo, yo jugaba con ellos cuando tenían 8 o 9 años y hoy están en la selección. Yo me quedaba después de entrenar, cuando entrenaba en el CeNARD (Centro Nacional de Alto Rendimiento Deportivo), y cuando terminábamos nosotros entrenaban ellos y muchas veces me quedaba a practicar, y hoy son mis compañeros y veo como representan al país, el otro día Nacho metió el gol contra Francia y fue el primer gol del torneo, yo tengo un gran aprecio por el y me pone muy contento que vayan y puedan destacarse en los torneos y llevar con nivel los colores de nuestro país, que es para lo que nos preparamos y entrenamos todos los días", explica el consagrado futbolista.  

Aún así, David, que en unos días deberá presentarse en Buenos Aires con el equipo nacional, ya que se definirá  la lista que viajará a disputar los Juegos Paralímpicos de Tokio 2020, quiere disputar su tercera Paralimpiada y siente que todavía tiene cuerda para tirar: "Estoy para lo que me dispongan, si me llaman voy y lo hago con todas las ganas, si tengo que quedarme y verlo desde acá apoyaré, pero creo que tengo unos cuantos años para seguir aportando y empujando el carro en Los Murciélagos . En ese proceso estamos." 

Un deportista ejemplar, una historia de vida fantástica y un ganador nato que, inclusive cuando no sea más convocado, seguirá disfrutando el hacer ejercicio porque el deporte es "salud, equilibrio físico y mental, y un habito de vida", eso es David Peralta. 

Antonio Nieves

© 2022. Antonio Nieves. Creado en Wix.com

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